tresseis:

ARTE

Sería injusto asumir que si un artista dejó de pintar, digamos, en óleo sobre lienzo para dedicarse a la llamada “brocha gorda”, dicho artista abandonó el arte. Es posible que haya dejado de pintar paisajes con casas, y ahora pinte las casas de verdad dentro del paisaje de verdad, con paredes de verdad que proyectan sombras reales. Dicho artista podría continuar pintando con la misma dedicación y placer, pero ahora sin imaginarse la casa sino tocándola y conociéndola en cada brochazo.

Tal vez nuestro artista no necesitó más de la metáfora, sino que su pensamiento absorbió y naturalizó la inquietud estética haciéndola casi invisible dentro de su trabajo, tal vez ahora el pintor se queda únicamente con la forma más abstracta de la poesía: el actuar cotidiano.